8 abr 2010

El día en el que me sentí un imbécil.


su diminuta figura sentada frente a un banderín de corner espiando al mundo paralizado por su magia, su jerarquía , su juego único mas allá de que a mi me queden ganas de decir que si lo marcan uno contra uno… no pasa nada.

Lo vi una vez más a Messi, ese pibe dorado jugando la champions como un picado de campito de esquina hace un par de días, jugando ese “fulbito con Jesús” del que habla Diego, no me sorprendería en lo más mínimo y lo sentía, mi objetivo… solo seguirlo de cara al mundial, como espiándolo por si hiciera falta, es que yo ya sabía que lo vería desplazarse sobre el césped aunque sin tocarlo, sabía que los rivales solo lo mirarían y lo admirarían una y otra vez como tan solo un último recurso, ya sabía que algo raro podría suceder, sabía que haría jugar y jugaría, sabía que lo vería sonreír dentro de esa cancha como en ningún otro lado, sabía que se besaría el escudo de su camiseta si se le daba por andar a los gritos, sabía todo, porque también sabía que mostrando todo lo que es capaz de dar y mucho más aún sería incapaz de convencerme de que es superman, y mucho menos que es un nuevo Diego, un héroe futbolero ultramoderno para los pibes o el mejor del mundo.

Los apiló a todos, les pintó la cara, les mojó la oreja, los viajó, los bailó, los llenó y no para si hasta se llevó la pelota a su casa, algo que me hizo pensar que quizás había jugado así porque los había amenazado con llevársela antes y dejarlos con las ganas a todos, y tiene más para dar, consiguió en una tarde algo que nadie en una vida, ni la política ni la religión, consiguió la unanimidad de concepto, solo un imbécil lo discutiría, todos hablaron de él, los medios del universo pusieron en sus tapas su cara de felicidad extrema, su diminuta figura sentada frente a un banderín de corner espiando al mundo paralizado por su magia, su jerarquía , su juego único mas allá de que a mi me queden ganas de decir que si lo marcan uno contra uno… no pasa nada.

Va rumbo a derribar como postes toda estadística que se cruce en su camino, está en la línea de de los número de Rivaldo , ¿alguien discutió a Rivaldo alguna vez?, será el mas grande ídolo del Barza de todos los tiempos incluyendo a todos los que alguna vez se pusieron esa camiseta, va rumbo a transformarlo a Diego en técnico, va rumbo a transformarnos en imbéciles a todos.

Ahí está, él su desparpajo, su brillo, su poderío y unos pocos detractores que seguimos buscando "el pelo al huevo", por eso amigos como alguna vez el periodista Miguel Simón dijo , casi podríamos decir, “Simón Dice”, “Discutirlo a Messi es una muestra de imbecilidad”, en realidad siento que debo revisar algún concepto que generé en relacion a Lio y su perfomance, lo voy a hacer, lo prometo, porque les cuento, es para nada cómodo sentirse un imbécil cada vez que este pibe salta al verde cesped.


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